El Gobierno regional está trabajando en la elaboración de un Plan Director de Regadíos que permita poner en riego, dentro de las reservas recogidas en los planes hidrológicos, hasta 25.000 hectáreas. En julio de 2024 el Plan superó el trámite de consultas, lanzado en 2022.
Anteriormente, en noviembre de 2023, las Cortes aprueban una resolución instando al Gobierno regional, entre otras cosas, a elaborar un Plan Regional de Regadíos que permita abordar los nuevos regadíos a desarrollar de acuerdo a las disponibilidades de agua actuales y futuras previstas.
El 29 de octubre de 2024 se publica en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha la apertura de un periodo de información pública sobre el proyecto de Plan Director de Nuevos Regadíos 2022-2030 y su evaluación ambiental estratégica, abierto hasta enero de 2025. Se da respuesta a todas las alegaciones recibidas, incorporando ajustes técnicos y ambientales conforme a lo solicitado por organismos como las Confederaciones Hidrográficas, Sanidad, ADIF, Medio Natural y Biodiversidad.
El último paso formal antes de su aprobación oficial es la Declaración Ambiental Estratégica definitiva.
Tras contar con todos los trámite, el día 22 de enero de 2026, se presenta el Plan Director Regional de Nuevos Regadíos 2022–2030, Regadío CLM 3.0.
Con este Plan, el Ejecutivo autonómico apuesta por un modelo de regadío eficiente y sostenible, actuando únicamente donde hay disponibilidad de agua y encaje en la planificación hidrológica, incorporando riego por goteo, bajas dotaciones, digitalización, riego deficitario controlado y un uso creciente de aguas regeneradas, reduciendo la presión sobre los acuíferos.
Desde el punto de vista socioeconómico, el Plan apuesta de forma clara por el regadío social, con el objetivo de avanzar en igualdad, cohesión social y un reparto más equilibrado de los beneficios del regadío. Es decir, es un Plan con una clara vocación social y territorial que apuesta de forma decidida por los regadíos sociales como herramienta para fijar población en el medio rural, limita la concentración de superficie, impulsa el relevo generacional y refuerza la participación de las mujeres en las comunidades de regantes.