Castilla-La Mancha ocupa el segundo lugar a nivel nacional en cuanto a prevalencia de discapacidad visual, con una tasa del 3,20 por ciento debido, en buena medida, a una mayor proporción de población envejecida, a una mayor prevalencia de diabetes y también, probablemente, a un mejor registro de la enfermedad. En España hay 5,3 millones de personas con diabetes, de las que aproximadamente un 25 por ciento presentan algún tipo de retinopatía diabética.
Para dar respuesta a la necesidad de agilizar el diagnóstico en estos pacientes, el Gobierno regional ha adquirido 85 retinógrafos, destinados a los centros de Atención Primaria, por un importe superior a 2 millones de euros, que ha permitido poner en marcha un programa de cribado de ceguera, lo que implica la formación de los profesionales en el empleo de esta tecnología, incrementando así la capacidad resolutiva de las consultas de Atención Primaria. Esta iniciativa refuerza el objetivo del Gobierno regional por la prevención, el diagnóstico precoz, los cuidados y con la Atención Primaria como clave para seguir avanzando en el cambio de modelo, en línea con los objetivos marcados en el Plan de Salud Horizonte 2025.
En los últimos años el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha ha puesto en marcha dos proyectos piloto, uno en Villarrobledo y otro en Albacete, para el cribado de la retinopatía diabética. Ahora, con la adquisición de los nuevos equipos, el objetivo es ampliar estos proyectos piloto al conjunto de la región adaptándolos a las realidades de las distintas gerencias.
De este modo, en octubre de 2024 se ha presentado el programa de cribado regional para la prevención de la ceguera en pacientes diabéticos, que en enero de 2025 se ha puesto en marcha en 9 centros de salud de la Gerencia de Atención Integrada de Ciudad Real (Ciudad Real 1, 2 y 3, Miguelturra, Calzada de Calatrava, Porzuna, Villarrubia de los Ojos, Almagro y Daimiel 2). De acuerdo con este programa, el manejo de esta patología requiere, en primer lugar, la identificación de aquellos pacientes con riesgo de padecer pérdida visual por la diabetes antes de que el daño sea irreversible. Así, este programa colaborativo comienza en la consulta de Atención Primaria, médico o enfermera, mediante la captación oportunista de los pacientes crónicos en seguimiento con diagnóstico de diabetes mellitus. Si cumple los criterios de inclusión, se indica la realización de una retinografía.
A continuación, el equipo de Enfermería Familiar y Comunitaria realiza la exploración de la agudeza visual, la retinografía y la incorporación de las imágenes obtenidas a la historia clínica informatizada del paciente. Tras la realización de la prueba, es el médico de familia el encargado de hacer una valoración e interpretación de las retinografías detectando aquellas imágenes con sospecha de patología.
Toda retinografía con sospecha de patología se envían a través del Gestor de Imagen Digital al servicio de Oftalmología. El oftalmólogo de referencia valora dichas imágenes en una consulta telemática, y el proceso concluye con la elaboración de un informe de respuesta por parte del oftalmólogo al médico de Atención Primaria, con la información clínica pertinente y el plazo aconsejable para la siguiente revisión en el ámbito comunitario. En el caso de que el paciente presente afectación que exija una revisión más en profundidad o un tratamiento específico, este es derivado a la consulta del especialista hospitalario al mismo tiempo que se informa a su médico de familia. Con ello se evita el desplazamiento al hospital de los pacientes y se reduce el tiempo de diagnóstico.
Desde la puesta en marcha de esta iniciativa, 4.599 personas han sido incluidas en el programa y se han realizado un total de 3.261 estudios de retinografía a 3.214 pacientes, lo que da cuenta de la alta cobertura del programa.